Después de desayunar y darse un baño que se prolongó más de lo habitual, la pareja va en el auto agarrado de la mano, mientras que el chofer conduce por las calles de Jalisco y él se ha sorprendido porque aquí las reglas de manejo no importan o no tanto como en Corea.
Por fin ha llegado a la ubicación. Deteniéndose en la entrada de la casa, el coreano y la mexicana ven por la ventana del auto viendo la fachada de la casa.
—Es aquí —confirma Johanna. El señor Kim abre la puerta ayudando a bajar