La coreana ante esa pregunta se ha quedado muda, y es que ella sabe la respuesta, pero no sabe si sea correcto decirle. Ya le ha dicho mucho.
—¡Joon! —el señor Kim la llama por su nombre con un tono firme y fuerte. La joven coreana se asusta al escuchar su voz. Ella solo pone las manos en su regazo bajando más la vista, sintiéndose muy intranquila. Sam la mira y piensa en otra manera de sacarle la verdad—. ¿Quién es el padre? —cambia de tema, ella levanta la vista, uniéndosela sus miradas por