Mundo de ficçãoIniciar sessão••Narra Karina••
Escuchaba voces. O mejor dicho, escuchaba una voz. Era mi esposo, hablaba con la calidez y el miedo fundiendo su voz. Me recordaba lo mucho que lo amaba, me suplicaba que no lo abandonara, me exigía que luchara por él y nuestro bebé. Me relataba historias de nuestra juventud, las canas verdes que le sacamos a sus padres por nuestras ocurrencias. Las conversaciones eran intermitentes. Supongo que me dormía, porque hablaba







