Capítulo cuarenta y dos: El nuevo apartamento.
Me sentí mareada por un instante, pero me recuperé con rapidez. Los empleados dejaron mi nueva mesa en el comedor. Era negra, pulcra. Me gustaba el nuevo apartamento que compré, era estético, pequeño (comparado a los lugares a los que estaba acostumbrada). Y era bonito. No importaba que tan grande o pequeño fuera, lo importante era como lo decoraría y como mantendría limpio este lugar.
Me tomó dos días conseguir el apartamento que quería y cambiar a la agente de bienes raíces. El resultado me