Capítulo cuarenta y cinco: Recuerdos falsos.
En el hospital me colocaron una intravenosa. ¿Para qué? No sé. Pero es como una rutina. Estuvimos como una hora en una habitación, esperando los análisis de sangre y una tomografía. Justo los exámenes que Austin quería que me hicieran. Le explicamos lo sucedido al doctor y ahora simplemente estábamos viéndonos mutuamente.
Ah, claro. Me inyectaron algo para las náuseas y los mareos, además de darme un analgésico para el dolor de cabeza. Ahora sí me encontraba como nueva. El único problema: el