Capítulo cincuenta y dos: Los resultados.
El rostro de Austin no decía mucho, era un papel en blanco. Sus ojos jamás se encontraron con los míos, estaban fijos en un punto cualquiera del piso. Eso solo me ponía más nerviosa.
―Y… ¿entonces?
El doctor suspiró.
―Los resultados son los mismos. El GCH está elevado, es un posible signo de embarazo.
―¿Posible? ¿Qué otra cosa podría significar?
Voy a salir de este hospital con más dudas que respuestas.
―Un tumor ―habló con normalidad.
Austin fijó sus ojos en mí, con horror. Tragó sal