—Entonces… ¿Sigues enojado conmigo?—preguntó Alison con timidez.
—No. Ya no lo estoy—dijo con seguridad—, dijiste que correspondías mis sentimientos de la misma forma en la que me traes completamente loco por ti.
Declaró él, colocando un mechón de cabello rebelde detrás de la oreja de Alison, lo que la hizo estremecer, el contacto de sus suaves dedos con su piel la hizo erizarse de inmediato. Sentirlo cerca la hacía sentir en extremo nerviosa, pero deseaba, anhelaba en los más profundo de su