Había pasado un mes desde la hospitalización de Betty, y su evolución había sido favorable. Ella había respondido positivamente al tratamiento, lo que tenía muy contentos tanto a Rebeca como a Diego Armando, quienes habían hecho todo lo posible para que ella pudiera llevar su embarazo con tranquilidad. Rebeca logró hablar con los padres de Betty y los convenció de perdonarla, considerando la situación de salud tan delicada que ella estaba enfrentando.
Betty ya se encontraba viviendo en casa de