Rebeca y Sandra estaban contentas porque habían cobrado su quincena, era uno de los momentos que más disfrutaban, ya que ganaban muy buen sueldo, pero de la misma forma trabajaban duro durante todo el mes.
Mientras se cambiaban en el vestidor Sandra se acercó a Rebeca diciéndole:
—Qué bueno que hoy hemos salido temprano, ¿qué te parece si nos vamos de compras?— Rebeca le respondió con apatía: —si quieres ve tú, pero la verdad es que yo estoy demasiado cansada y lo que quiero es llegar a casa y