El abogado no dejaba de mirar a Rebeca, estaba sorprendido de que estuviera sufriendo por Iván, a pesar de todo el daño que le había hecho.
—Señora Rebeca, por favor trate de calmarse. Tenga esto por favor —sacó su pañuelo y se lo dio para que se secara las lágrimas. —no sé que pasó con Iván, pero me imagino que debió ser algo muy grave para que usted se haya puesto así tan triste.
— Lo vi muy mal. Quedó incapacitado para hablar y moverse. A pesar de todo el daño que me hizo, no puedo sentir