Moira
El día no mejora, las píldoras logran controlar el celo, pero el dolor en mi bajo vientre continúa. La sangre no deja de bajar, así que me encuentro regodeándome en mi propio dolor sin ser capaz de hacer otra cosa.
Dillon me prohíbe cerrar la puerta de la habitación. Me siento tan débil que ni siquiera puedo negarme.
¿Cuándo fue la última vez que estuve así de mal?
Creo que fue en el primer mes después del parto, las heridas aún estaban frescas cuando comencé a sentirme mal y los dolores