Moira
Cinco meses después
—¿No son una belleza?
Alzo mi rostro hasta Cedric y sonrió porque después de todo ha sido demasiado lindo para negarme a sonreír.
Estoy agotada, mi cuerpo se siente casi al límite mientras él se acerca a mis hijos en sus brazos.
—¿Cómo vas a ponerles Moi—los deja junto a mí—son tan perfectos?
La pregunta hace que mi sonrisa muera, aún no puedo creer que el tiempo haya pasado tan deprisa y siento que mi corazón se ha resignado lentamente a esta extraña insensibilidad.