Dillon
Un mes después
—¿Cuánto tiempo piensas seguir así?
La voz de Masson hace que quiera mandar a la mierda nuestra reunión semanal. Alejo los ojos del teléfono antes de responder con toda la paciencia que puedo encontrar.
—No sé de qué hablas—le digo—ahora pasemos a la reunión, estoy ocupado.
—A eso me refiero—responde él—tengo quejas Dillon, demasiadas para serte sincero.
—¿Quejas?—muerdo las palabras—¿Qué tipo de quejas?
—Tu manada no siente que estés bien, algunos...—carraspea—algunos mi