Punto de vista de Luis
—¿Por qué? —finalmente lo articuló de la manera más firme posible, aunque el temblor de sus manos me decía que estaba de todo menos tranquila—. ¿Por qué estás tan seguro de ti mismo? Solo eres un guardia de la casa de la manada, ¿no? ¿Por qué debería confiar en que nos mantendrás a salvo si salimos a esta hora impía?
Sonreí para mis adentros. Era el momento. El momento que había estado esperando. Ella ya lo sabía. Yo no era Mateo. Esta era su forma de darme una oportun