Ricardo
Vuelvo a la oficina después de clases, me quedo sobre el escritorio mirando la inmensa panorámica mientras pienso en Verónica. Hoy tuve la sensación de odiarla, luego me dije "la amas demasiado para pensar esas cosas" y sí, la verdad es que la amo, puede maldecirme un millón de veces pero ahí estaré dos millones más; estaba tan hermosa como segura, llevaba una camiseta lisa color negro, un pantalón estampado en cuadros grises y negro a juego con unos botines. Ni siquiera me miró, me igno