Capítulo 31

La cara le dolía, y esta vez no por razones malas. Aún no podía dejar de borrar su sonrisa que a decir verdad por más que quería, no dejaba de vislumbrar por todo su rostro.

La adrenalina que experimentó no solo se trataba de la sensación en su estómago cuando el helicóptero estuvo en los aires, sino en esa mano encima de ella, que estuvo todo el tiempo sosteniendo la suya, como si su cuerpo fuera parte del mismo Andrew.

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