### **Capítulo 51**
**Punto de vista de Elenie**
El coche avanzaba suavemente, arrullado por el ronroneo constante del motor. A través de la ventana, las luces de la ciudad pasaban como cintas borrosas, y yo me sentía extrañamente en paz. Por primera vez en mucho tiempo, mi corazón ya no estaba aplastado por el miedo ni por el rencor. Estaba agotada, sí, pero era un cansancio dulce, casi agradable, el que se siente después de haber llorado todas las lágrimas que uno llevaba guardadas durante de