**Capítulo 32**
**Punto de vista de Alain**
Me había instalado en ese pequeño restaurante que conocía desde hacía años, un lugar tranquilo e íntimo, donde la luz tenue y los aromas de platos caseros parecían calmar el espíritu. A mi lado, Ferdinand, mi hermano del alma, permanecía inmóvil, con la mirada perdida en el vacío, las manos tensas sobre la mesa como si intentara retener algo. Y Bethanie, que para mí era más que una amiga, casi una madre sustituta, nos observaba con esa atención tierna