Él no quiere verme.
Me sentía muy mal y no había logrado salir de la cama en toda la noche. No había dejado de llorar, pero la mañana siguiente, me levanté a desayunar. Mis hermanas, Emma y Vera, estaban en la cocina. Emma me miraba con preocupación, pero Vera no dejaba de mirarme con desprecio.
Nos sentamos a la mesa y traté de comer algo, aunque mi apetito era inexistente. Emma intentaba ser comprensiva, pero Vera no perdía ninguna oportunidad para atacarme.
— ¡Quiero volver a vivir con Alexis!— Ella no dejaba