Mundo ficciónIniciar sesiónSimón termino de bañarse por segunda vez en la noche y se dejó caer sobre la gran cama que ocupaba el centro del cuarto, coloco sus manos cruzadas detrás de la cabeza y procedió a analizar lo que había sucedido.
Mientras la luz de la luna se reflejaba en el techo de la habitación, Simón rememoraba la suavidad de la piel de Alejandra, los gemidos tan necesitados de placer que por sus carnosos labios salieron, el brillo de sus ojos







