Capítulo 97

Los ojos de Hugo son marrones oscuros, pero con la poca luz que hay en el parque parecen ser negros, como dos hoyos profundos. Tenía años de no verlos, desde aquel día que intentó asesinarme.

Pero esta tarde sus ojos se llenaron de dolor. A medida que voy clavando la navaja en el costado de su barriga, la sangre va saliendo con fuerza, chispeando en el suelo, mezclándose con el agua.

Es como recordar esa tarde, pero esta vez yo soy la agresora.

Y cuando Hugo cae al suelo, me levanto jadeando
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