Victoria
El grito que había salido de mis labios fue de dolor, un dolor que me estaba partiendo el alma cuando George no respondió a los primeros auxilios que Amal estaba dándole, Marie desconsolada, yo a su lado suplicando que regresara con nosotros. Y ahí estaban sus ojos oscuros abiertos, tomó una bocanada de aire y sentí como el alma había vuelto a regresar a mi cuerpo.
—Debes de ir a descansar—dijo Amal—George está estable. Marie estaba a mi lado rodeándome con su brazo y su cabeza en mi