Victoria
New York, Estados Unidos
El funeral había terminado, Elizabeth se había quedado dormida a mi costado mientras la rodeé con uno de mis brazos, cuando habíamos entrado a la casa al principio, me había tensado, el dolor que sentí en mi pecho, era indescriptible. ¿Qué pasaría cuando...? no quise terminar de formular esa pregunta en mi cabeza.
—Aquí tienes el café, —anunció Billy, distrayéndome de mis pensamientos—Lamento que no hayas llegado a tiempo para el entierro.
—Yo lo lamento tambié