George
Estocolmo, Suecia
Mis dedos se agarraron del váter con tanta fuerza, que se tornaron pálidos, mi cuerpo tembló con tan gran magnitud que juré en mi interior que me desmayaría. Era mi primer día y ya tenía los efectos secundarios del tratamiento experimental. El corazón sería lo siguiente que pudiera vomitar por mi boca.
— ¿George?—escuché la voz de Victoria, negué pensando que no quería que me viera así, entonces entendí que fue una mala idea el que vinieran conmigo a Estocolmo. — ¿Geo