Elizabeth Western
Llegué al escritorio y dejé mis cosas para volverme hacía el hombre vestido elegante. Él sonrió y ladeó su rostro.
— ¿Estás de malas? —arqueé una ceja.
— ¿Por qué sigues entrando a mi oficina sin mi permiso? ¿Sabes que esto ya está rayando en extremo acoso?
—Solo he entrado dos veces, odio que me pongas pretexto para evitar salir conmigo. —caminé y me detuve a cierta distancia, levanté mi mirada hacia a él y suspiré.
—Mane, estoy ocupada y tengo mucho trabajo, ¿No recuerdas nu