Emiliano salió en busca de Evangeline al ver que los minutos pasaban y ella no volvía, pero no pudo encontrarla por ningún lado, en aquella inmensa casa todo era silenció, saco su teléfono para llamarla pero se detuvo cuando escucho a la nana hablar.
—Mijo y ¿usted todavía esta aquí?
—Estaba esperando a Eva, pero no regreso —responde confundido.
—Ella se fue hace rato con el otro muchacho, yo pensé que le había avisado —dice la señora con pesar.
—¡No puede ser! —exclama disgustado.
—Lo lamento