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Dormíamos pacíficamente, mientras oíamos las olas del mar golpeándose una contra la otra. Se podía decir que toda la mansión se mantenía pacífica. Hasta que escuche un gritó fuerte, que de inmediato me hizo despertar. Este grito provenía de Nate, quién estaba a un lado mío, parecía que estaba teniendo una mala pesadilla.
De inmediato prendí la lampara, que estaba al lado de mí, para poder tranquilizar al hombre de cabellera negra, mientras se movía con fuerzas, dando patadas mientras todo