—¡Váyanse de aquí! —chilla despavorida.
No entiendo nada de lo que sucede y justo por eso me quedo esperando una orden de mi cerebro que nunca llega para decirme qué demonios debo hacer.
—¡Oiga,espere!—interrumpe Colin la escapada de mi abuela.
Y es que es ella. Es su pelo blanco, la herida bajo el labio, los ojos grises casi cristalinos por la edad, su bastón de siempre...es que es mi abuela aunque ella lo niegue y resulta que hace dos años me aseguró que había muerto.
Bien es cierto que no te