Roma, Italia
El ascensor abre sus puertas. Betzy deja caer su bolígrafo al ver quien había regresado. —Señorita Adriana. —comenta en un susurro. La pelinegra le sonríe.
—Hola betzy, vine a ver a mi abuelo, puedes anunciarme. —Betzy asiente sin poder creer que esa mujer estuviera allí. Para nadie es un secreto que la secretaria de los Fuscos goza de gustos peculiares, pues es abiertamente lesbiana y Adriana es asu sueno platonico, claro que sabe que la joven mujer es un sueno inalcanzable, pues