73. Te estoy viendo
La mañana siguiente Maggie se despertó sintiendo las manos de Nathaniel aún pegadas a su cintura, pues después de la oficina se había ido con ella y con Dan al apartamento y como había venido haciendo últimamente se quedó a dormir con ellos.
De solo recordar todo lo que habían hecho en esa cama hacía solo unas horas el rostro se le ponía colorado y el calor le recorría el cuerpo entero. Nunca antes el sexo había sido tan maravilloso como cuando lo hacía con el castaño.
Con mucho cuidado se pu