72. ¡DETENTE!
Nathaniel vio a Lorena salir hecha una furia de la oficina y luego puso sus ojos sobre la chiquilla que seguía viendo con desagrado el lugar por donde la rubia acababa de salir.
—¿Nena, seguro que estás bien? Sabes que si Lorena te ha dicho algo indebido puedes decirmelo.
Lo cierto era que él estaba buscando la excusa perfecta para sacar a Lorena de la empresa, pues no podía simplemente pasar la carta de despido porque para empezar ella era hija de un hombre importante que había sido muy amigo