44. Estás muy cerca de colmar mi paciencia
Durante todo el camino Maggie no dejó de sonreír como tonta y podía ver que Nathaniel tenía los ojos brillantes y en cada oportunidad que tenía le tocaba la mano y la miraba.
Y es que, luego de que ella se hubiese declarado él la había besado con tanta profundidad que por poco le fallaban las piernas y aunque no le había respondido de la misma forma, ella no lo estaba esperando, simplemente fue algo que necesitaba decir y sabía que cuando él se sintiera listo se lo diría también.
Cuando la emp