Capítulo 49: Imponer su deseo

Solo cuando me siento un poco calmada, es que él se acerca a mí, sin preguntarme porque vomito o lo observo con odio, ya que, aun no descarto la idea de destruirlo por completo debido a su cinismo.

— Solo necesitas esperar un poco más. Apenas salgamos de aquí, los doctores van a revisarte.

— Los hombres que hacen eso con los niños que no pidieron nacer, deberían morir de la forma más cruel, ¿no te parece? — pr
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