Mundo ficciónIniciar sesiónA todos las torturas comienzan a causarle demasiado dolor, por lo que, me siento observando como cada vez que bajo la palanca escucho los gritos llenos de dolor de hombres que no deberían considerarse humanos.
— ¡Detente! — grita Damián mientras sangra mucho su boca.— No puedo, aun no me has dicho donde se encuentra mi hijo. — respondo con frialdad.— Nuestro hijo, Sandra.— Vete a la mierda, Kael. — digo con m






