Nicolás
Mientras miraba, Piper pareció desmoronarse sobre sí misma. La culpa y la preocupación cayeron sobre sus hombros y la hicieron pequeña. No le convenía. Era fuerte, una luchadora, pero el miedo por Elva la desgarró.
Conocía a la niña desde hacía unas pocas semanas y ya estaba sufriendo, viéndola llorar y temblar de fiebre. Sólo podía imaginar cómo se sentía Piper. Ver a su hija enferma ahora, y con tanta frecuencia, debe haber sido un tipo especial de tortura.
Sosteniendo el braz