No, esa era una idea tonta. Era amable con Elva porque él era una persona compasiva. Al final del día, Elva y yo íbamos a quedar eliminadas de la competencia.
Saldríamos del palacio, regresaríamos a nuestro pequeño apartamento con Ana y nunca volveríamos a saber de Nicolás. Probablemente, lo veríamos a veces en la televisión, con actualizaciones sobre su nueva familia.
Puede que duela verlo, pero así era la vida.
Los sueños eran sueños. La realidad era la realidad.
No podría tener am