Cuando volví a mirar a Nicolás, él todavía me estaba mirando. Tal vez se habría quedado mirando para siempre, no lo sabía.
Pero entonces, Olivia apareció cerca de su brazo. Ella le tocó el antebrazo y él tuvo que mirarla.
Llevaba un vestido del color del océano, fluido, con ribetes blancos. Nicolás llevaba una corbata a juego.
Al igual que Julián y yo, eran una pareja coincidente. Fue un amargo recordatorio de nuestros roles esta noche, algo que parecía olvidar tan fácilmente cada vez qu