Para su cita con Olivia, Nicolás había preparado una mesa especial para dos personas en una de las salas de estar, donde compartirían el almuerzo juntos.
Ante la insistencia de Julián en que comiéramos con ellos, esa mesa para dos personas se convirtió en una mesa para cuatro personas, agregando dos sillas y dos espacios más. La nueva distribución apenas encajaba. Todo estaba amontonado sobre la mesa, sin apenas espacio para dejar un vaso de agua y mucho menos la comida.
Como tal, las sirv