Después de que Nicolás y Julián dijeron mi nombre, sucedieron muchas cosas a la vez.
Mi respiración era tan agitada que me sentí mareada.
El Rey y la Reina se pusieron de pie de un salto, indignados.
Muchas de las chicas restantes bajaron de sus lugares para quejarse agresivamente ante los productores, Nathan y cualquiera que quisiera escuchar.
“¡Fuimos engañadas!”, gritó una de ellas.
“¿Cómo se puede elegir a Piper dos veces?”, gritó otra.
“¡Esto está amañado!”, dijo una tercer