Con el segundo baile a solo unos días, la confección de vestidos estaba en marcha y ocupaba la mayor parte de mi tiempo. Mi habitación se había convertido en una especie de centro de mando, con Charlotte, Elva, la niñera, Marcos y yo como clientes habituales. Susie la visitaba con bastante frecuencia, a veces acompañada de una o dos criadas.
Su vestido, con temática de leopardo, según compartió, ya estaba terminado.
“El diseño no fue demasiado complicado”, dijo Susie. “La tela con estampad