Piper y yo preferíamos la monogamia. Dudaba que eso hubiera cambiado en los últimos tres años.
Los ojos de Julián brillaron con picardía. “Díselo entonces. Mira lo que pasará. Ella está bajo mi hechizo, te guste o no”.
“Bien”.
Llevé el caballo de Piper de regreso a los establos, donde un mozo de cuadra esperaba para hacerse cargo. Después de pasarle las riendas, continué hacia los jardines donde sabía que estaría Piper, con Elva, Susie y Marcos.
La encontré corriendo bastante rápido,