Egan siguió un momento más chupando, mordiendo y lamiendo cada centímetro de piel sobre los pechos de Katya. Él solo deseaba que aquellas marcas que representaban el placer y la pasión entre ambos, le quedaran como recuerdo a Katya para que cada vez en los próximos días que ella se viera en el espejo, recuerde que ella dijo con sus propios labios que era de él y de nadie más.
Separándose de su pecho, Egan volvió a subir por su cuerpo con su lengua, llegando de nuevo a su cuello, él le tomó del