Ahí está, ese infeliz maldito, voy a arrancarle la cabeza por haber puesto siquiera un dedo sobre Jhoana, ¿¡CÓMO ES QUE SE ATREVE SIQUIERA A DECIR DESCARADAMENTE QUE ES SU COMPAÑERA!? Le haré pagar por cada minuto que la tuvo cautiva y, si está muy herida en su intento de huir, juro que lo mantendré con vida solo para torturarlo por cada lesión que encuentre en su persona.
Los lobos a nuestro alrededor ya no se acercan, ni siquiera se atreven a mirarme ahora que su Alfa a aparecido. Imagino qu