24. Regreso a casa
— Estuvo preguntando por ti toda la mañana —Me informa Antonio
— ¿Está todo listo? —ignoro lo que me ha dicho— Tenemos que irnos, ya no aguanta esta estúpida ciudad —estoy verdaderamente de mal humor.
Con menos ayuda que hace dos días, terminamos en el avión privado, con destino a casa. Miro de reojo a Aria, que sonríe y platica con ese doctor que tanto me molesta, ella está sentada, parece sentirse mejor.
— Lo va a matar, señor Fraser —El doctor Fitz aparece a mi lado— ¿No estará celoso del do