SERÉ LA REINA
Podría decir mil cosas en ese momento, pero mi voz simplemente no salía.
- Créeme, Aimê, te hago un favor pidiéndote que no te pongas la corona de reina en la cabeza.
Mi silencio permaneció. Seguramente sólo escuchó el sonido de mi respiración.
- Sería vergonzoso si haces toda una ceremonia y al final se revela al mundo entero que no serás reina de Alpemburg.
- Yo... seré la reina. – Mi voz era completamente insegura.
- No tienes capacidad, Aimê. La gente no lo quiere.
- Eso no es