Ya estaba en el restaurante del hotel, tomando una copa sin alcohol con mis padres en una mesa reservada, cuando vi llegar a Lucca. Llevaba un traje con una camiseta blanca debajo y zapatillas de deporte. Sonreí cuando nuestras miradas se cruzaron. Me encantaba su forma de vestir y de ser sin pretensiones.
Aunque el lugar estaba casi lleno de familias reales y sus invitados, nada parecía llamar mi atención aparte de los mazos de Levi.
- Buenas noches, Majestades. ¡Alteza! - Lucca se inclinó.
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