- Avión – confirmé, mirando el reloj – ¿Podría retrasarse diez minutos y satisfacer el deseo de una novia desesperada por su príncipe?
Catriel abrió la puerta del auto sin la ayuda del conductor y salió, empujándome hacia el mismo lado por el que bajó. Lo seguí hacia el avión, con los dedos entrelazados cuando me encontré con Sasha frente a nosotros, bloqueando nuestro paso. Llevaba traje, corbata y gafas de sol.
- Lo siento, alteza. Pero no puedo dejarte abordar este vuelo.
Catriel se dirigió