Miro a Sebastian, bueno, no. Lo estoy admirando, esta comiendo tranquilamente frente a mí. Parece Yam feliz comiendo lo que para mi gusto es lo más caro que he visto y probado antes, yo siempre como en casa y cuando me doy el gusto de comer fuera, con las chicas, debo de ahorrar una semana antes mis propinas. Cuando veo a Bastian comer así de feliz sin miedo a lo total de la cuenta, me puedo dar cuenta de que me hubiera gustado nacer en una familia que se esforzó en conseguir lo mejor para sus