Mundo ficciónIniciar sesiónBenjamín se quedó algo sorprendido. Luego, sonrió como si esa fuera la noticia más maravillosa que había recibido en toda su vida. De hecho, quiso correr, abrazar a Antonela y volver a decirle cuánto la amaba, pero entonces recordó que ese matrimonio sería una farsa. Antonela estaba haciendo eso solo por Adam, y él no podía olvidarlo jamás. Y tampoco podía olvidar convencerla de que sus motivos eran esos también.
Pero fue una reacción entusiasta que Antonela no esperaba.
Benjamín se apresuró a borrar la sonrisa de su rostro y a recuperar la vieja y habitual mirada gélida y la expresión arrogante que Antonela tanto odiaba. Al menos, estaba haciendo un buen papel.
— ¡Genial! — dijo mientras su corazón saltaba de alegría en su pecho —. Que tú vayas a dormir a mi casa tranquilizará un poco a







