Dominique había llevado a Antonela a la fábrica esa mañana. El camino transcurrió en un silencio como si ambas no tuvieran nada que decirse, algo que no sucedía desde hacía mucho tiempo. Dominique siempre tenía historias que contar, especialmente sobre el lugar y las personas con las que trabajaba, pero aquel día cualquier palabra parecía inútil.
Antonela observaba la ciudad pasar por la ventanilla del coche, pero sus pensamientos estaban en Adam y en la situación en la que se encontraba. Las p